La casa VIII: «La muerte del ego y la liberación del alma»

En Astrología, las casas representan ámbitos de experiencia. El área de experiencia de la casa VIII refiere al proceso de transformación desde la vivencia egoica hacia la verdadera identidad.

Etapas del proceso de transformación de la Casa VIII

Todo proceso de transformación, mostrado por las características de la Casa VIII, está constituido por los siguientes momentos:

  1. Detonación
  2. Desvitalización y destrucción
  3. Muerte
  4. Liberación de energía
  5. Transformación, curación, renacimiento

Cada Carta Natal tendrá un tema específico que será llamado a completar el proceso de transformación, el cual incluye los 5 pasos anteriores.

Inicio del proceso: detonación

La Casa VIII simboliza el sitio en el cual, en un determinado momento, se detona un conflicto específico entre dos lados opuestos, dando así inicio al proceso.

Esos lados opuestos que conforman el contenido de la Casa VIII sólo se distinguen gracias al tabique que los separa. Es precisamente esa pared la que genera y sostiene el conflicto, la que les hace creer a ambas partes que son incompatibles, enemigos, opuestos irreconciliables.

Cuando una persona se encuentra atravesando la primera etapa del proceso de transformación, se identifica con uno solo de los lados y, el otro, lo proyecta en el afuera como: «el enemigo».

«El enemigo»

El «enemigo» puede ser una persona, un grupo de otros seres humanos o incluso circunstancias consideradas horrorosas, situaciones que -según el propio parecer- no debieran existir.

El motivo de los conflictos no es la presencia de los otros, no son las circunstancias que acontecen, sino más bien el tabique que cada uno ha construido para separarse de su otro lado, para alejarse de su sombra.

El tabique muestra su razón de ser, en ul momento en el cual aún no tenemos la madurez suficiente para enfrentarnos al otro lado y, por lo tanto, nos proporciona una cierta sensación de seguridad.

Es decir, la construcción del tabique separador entre quienes somos y nuestra sombra es adecuada en tiempos de formación y crecimiento.

Pero, sepamos que las experiencias de vida presionarán para que enfrentemos aquello que queremos evitar.

Desvitalización y destrucción

Al conectar con el «enemigo», el ego (la identidad provisoria) teme por su existencia. De esta manera, comienza la lucha contra el oponente.

Pero, en esta contienda, sólo puede conseguirse:

  1. Perder fuerzas (desvitalización)
  2. Autodestruirse. Y esto se debe a que el «enemigo» es una parte propia, una proyección del inconciente que es necesario ver afuera para poder ser reconocida.

Esta etapa puede durar muchísimo tiempo, puesto que darle lugar al otro lado de uno mismo, implica la muerte definitiva de la persona que creíamos ser.

Por lo tanto, el ego resistirá su final por todos los medios.

Muerte (del ego)

Esta fase ocurrirá inexorablemente, el proceso siempre sigue su curso a través de un orden preestablecido. La muerte sobrevendrá de dos posibles maneras.

  1. La desvitalización del cuerpo físico llevará a la muerte concreta y el ego será eliminado.
  2. El ego muere en el instante que su portador descubre y constata en los hechos concretos que su proyección parte de sí mismo.

Liberación de energía

En ambos casos, se produce una liberación, tanto en el momento en el cual el cuerpo físico ha muerto o el ego ha perdido la batalla.

La energía que estaba siendo gastada para sostener el conflicto ya no es empleada y, por ende, queda disponible para ser utilizada en la transformación.

Transformación, curación, renacimiento

En este momento, ocurre el cambio de identidad. La persona ya no se reconoce en esa pequeña parte temerosa, sino que se ha ampliado y puede abarcar porciones de la realidad mucho más vastas. Este hecho se materializa en una nueva forma (transformación), una curación del cuerpo físico-mental- emocional y una sensación inequívoca de renacimiento.

Temática del conflicto de la Casa VIII

El contenido de la Casa VIII nos proporciona información acerca de la temática del conflicto. Dicha información se obtiene mediante:

  • El signo de la cúspide de la casa VIII
  • Los posibles planetas que se encuentren dentro de la Casa VIII

Está de más decir que cuantos más planetas tiene una persona dentro de su Casa VIII, más motivos de conflicto y más proyección de «enemigos» tendrá. Seguramente este ámbito de experiencia será el gran tema de su vida y es evidente que está llamada a un cambio muy profundo y relevante.

A continuación veremos esos conflictos específicos de acuerdo al signo de la cúspide y los posibles planetas presentes.

Conflictos específicos de acuerdo al signo de la cúspide y los planetas presentes en Casa VIII

Signo de la CúspidePlanetas presentesConflictos específicos
AriesMarte– Con los hombres
– Con la fuerza física
– Con la vitalidad
– Con el propio deseo
– Con la capacidad de iniciar
Tauro—————– Con el cuerpo físico
– Con la alimentación
– Con el dinero
GéminisMercurio– Con los hermanos
– Con las palabras
– Con los pensamientos
– Con la inteligencia
CáncerLuna– Con la madre
– Con la familia
– Con el hogar
– Con los afectos
LeoSol– Con la autoestima
– Con la propia imagen
– Con la identidad
Virgo—————-– Con el sistema
– Con la salud
– Con los vínculos laborales
– Con las mascotas
LibraLibra– Con la pareja
– Con los socios
– Con los cánones de belleza
EscorpioPlutón– Con las terapias de curación
– Con el poder
– Con lo prohibido
– Con la sexualidad
– Con la muerte de otros
SagitarioJúpiter– Con las creencias
– Con los maestros
– Con la religión
– Con la justicia
CapricornioSaturno– Con el padre
– Con la ley
– Con la sociedad
– Con la profesión
– Con la soledad
AcuarioUrano– Con la libertad
– Con lo inesperado, los imprevistos
– Con el futuro
– Con las creaciones
PiscisNeptuno– Con la sensibilidad
– Con «el más allá»
– Con las percepciones extrasensoriales
– Con los procesos colectivos

Ninguna experiencia tiene por objetivo final producir sufrimiento. Y precisamente el contenido de la Casa VIII es el de conectar con el dolor para eliminarlo puesto que el sufrimiento existe en la medida en que creemos en lo que no es real (el ego).

Lo proyectado parte exclusivamente del proyector. Sólo es posible modificar la percepción del afuera en la medida que cambiemos adentro y, para ello, primero debemos estar dispuestos a cuestionar lo que creemos verdadero porque es la indagación la que nos demostrará que hemos creído en una mentira.

¿Cuál será el objetivo del proceso de transformación?

Es ni más ni menos que lograr aquello para lo cual encarnamos, es decir, para que se cumpla el plan de vida. Si no atravesamos el proceso de transformación, el plan de vida no se cumple.

Para saber más acerca del plan de vida, leer aquí.




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