La adopción

Desde el punto de vista de la Astrología, es un hecho que marca un cambio definitivo.

Imaginemos una mujer embarazada, el hijo en gestación percibe todo a través de ella: el lugar en el que vive y se relaciona, sus emociones, su ámbito cercano, sus sensaciones. 

En el instante en que nace (suponiendo que sea ése el momento de la adopción) es desarraigado y pasa a otro ámbito con otras personas, otro entorno, otras sensaciones y estados emocionales diferentes. Y no es que después va a volver a lo anterior, sino que aquí hay un corte definitivo. Lo mismo ocurre si la adopción se produce en la niñez.

Además, este hecho marca un destino. Las personas adoptadas sí o sí tienen en su carta natal al planeta Urano en una posición muy fuerte porque este planeta es el que marca este tipo de sucesos.

¿Qué es tener un Urano muy fuerte?

  • Ascendente en Acuario
  • Urano en el ascendente o en algún lugar de la casa 1
  • Urano en casa 10 ó 12
  • Urano en aspecto duro al Sol (conjunción, cuadratura, oposición, semicuadratura o sesquicuadratura).

Pero como esta configuración se plasmó en el momento del nacimiento y se constituye como matriz para toda la vida, este tipo de situaciones volverán a repetirse.

Son personas que tienen que aprender a adaptarse a estos cambios abruptos -donde no hay un proceso que permita acompañar modificaciones tan sustanciales- sino todo lo contrario.

Esto es lo que en Astrología se llama un «destino uraniano»: de desapego, desarraigo, pero también un destino de libertad, originalidad, creatividad y -en muchos casos -de genialidad.